Un amigo

Un amigo es alguien que cuando no está se siente. Un amigo es una sonrisa en medio del invierno, una palabra bajo el viento, un golpe abrupto en un desierto sin noches, donde la nada vive y la oscuridad reina. Un amigo es el que agarra la soledad  de la mano y ve el sol de frente. Un amigo es una mirada, esa estrella invisible que te golpea y no duele.

Un amigo es una risa y las veces que reímos sin pensarlo; aquel  que alguna vez estuvo y siempre echas de menos; la presencia de sombras que lo condensa todo y deja que el bosque de tus dudas no camine más de lo preciso.

Un amigo no conoce distancias ni espacios en el tiempo. Está. Está y puede que tus ojos no lo adviertan, pero sí tu corazón, ese músculo que tantas veces maltratamos y llamamos loco, un loco que nunca te miente y derrama verdades en la mesa.

Un amigo es una herida dolorosa que sangra y nunca cicatriza. Un amigo dibuja en el horizonte una cascada de rosas y quita, una a una, cada espina; y recibe los disparos de tu ira, miradas cargadas con pólvora y silencios robados.

Un amigo no te deja solo cuando estás solo y menos cuando la puerta de tu casa es un silencio eterno y la eternidad se hace tan pequeña. Un amigo es tu sangre y recoge cada gota de tu llanto, aun cuando el llanto no exista.

Un amigo es esa frase que no tiene voz y duerme contigo; esa mano que aprieta tu mano y nunca sueltas; es el abrazo que te invita a escuchar un corazón caliente que no es el tuyo; la voz que siempre escuchas y no apaga el tiempo.

Un amigo tiene mil rostros y tú eres capaz de reconocerlo y acompañarlo a casa. Un amigo no tiene edad ni sexo. Es y basta. Un amigo es el mundo que te queda, lo único que no robaron. Agárrate a la vida y lucha, te están mirando. Camina. Te ha sonreído tu amigo.

Foto: Carmen Vela

 

José Manuel García-Otero

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