En el nombre de Alá o de Dios, vete al infierno

“Que los mulsumanes gocen con su ejecución y los franceses sufran”, ha dicho el jefe de la milicia somalí que mantenía tres años secuestrado a un espía galo y que, finalmente, lo ha ejecutado. Lo ha matado con la frialdad de un carnicero ante una hilera de pollos. Las palabras del asesino son balas de sangre que no se deberían perder en el viento y que nos deberían hacer reflexionar el grado de degradación de la condición humana.

Estos tipos utilizan la religión como escudo para ocultar sus fechorías y creen disponer de un salvoconducto para operar en esta guerra sucia y loca, que desde siempre mantienen los que no tienen contra los que más tienen.

En nombre de Alá y su Profeta arrasan contra todo. Como si Alá y su Profeta desconociesen valores como el amor, la lealtad, la fidelidad, la generosidad, la compasión y el perdón.  Manipulan las sagradas leyes de los mulsumanes y, en nombre de la desesperación de compatriotas y correligionarios, abanderan conceptos que no salieron de la boca de Alá: el odio, el desprecio al prójimo y la venganza.

Los cristianos, católicos o protestantes, también cometieron (y siguen cometiendo) salvajadas en nombre de Dios, como si el hombre fuera más hombre con sus conductas y bajo el techado de unas normas y una cruz. Como si Dios fuera estúpido y no reconociera el mal, como si el mal o el bien tuvieran apelllidos.

Pasan los años, los siglos, se inventan nuevos artilugios para vivir y para matar, se edifican rascacielos y los coches van y vienen con sólo pulsar un botón. Todo pasa, pero la condición humana permanece inalterable. El hombre desprecia al hombre. Es falso que sea una lucha por la supervivencia, es una lucha por la destrucción del hombre. Que no se engañe a nadie. En nombre de Alá o de Dios, vete al infierno.

José Manuel García-Otero

1 Comment

  1. El Islam se refiere a Dios también con otros noventa y nueve nombres, que son otros tantos epítetos referidos a cualidades de Dios: El Clemente (Al-Rahmān), El Apreciadísimo (Al-’Azīz), El Creador (Al-Jāliq), etc. El conjunto de los 99 Nombres de Dios recibe en árabe el nombre de al-asmā’ al-husnà o “los más bellos nombres”, algunos de los cuales también han sido utilizados por cristianos y judíos o han designado a dioses de la Arabia preislámica . Algunas tradiciones afirman que existe un centésimo nombre que permanece incognoscible, que es objeto de especulaciones místicas, y que se define en ocasiones como el Nombre Inmenso (ism al-’Azam), o como el Nombre de la Esencia, figura que también existe en el judaísmo, y que ha tenido una gran importancia en el sufismo . Otras veces, se utiliza simplemente la palabra Rabb (señor).

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