Estampas de un tiempo inacabado

Foto estampasA veces uno quiere mirar una manzana desde distintos lados y, pese a todo, la manzana sigue con el mismo sabor. El mundo es una gigantesca manzana que la inconsciencia de los hombres ha ido pudriendo. Estamos locos, dijo Zacarías Martínez, alias Napoleón Bonaparte, mientras tomaba su porción de medicina y ondulaba el mechón caído de su frente. Una vez ingerido el tranquilizante, Zacarías Napoleón siguió inspeccionando los habitáculos de sus “mariscales”.

El mundo gira contra todo pronóstico en el lado sensato del reloj, de derecha a izquierda, una y otra vez, una y otra vez. Eso hace, salvo inconveniencia digestiva, Porfirio Cabañuelas, alias Reloj de pared, que marca las horas y odia a los japoneses, porque asegura que corren demasiado y hacen un tic-tac tan falso como la luna llena de un teatro.

El hombre bueno es como un bocadillo de jamón a las dos de la tarde en la puerta de una fábrica de molinillos. El hombre bueno siempre muere en la segunda sonrisa. Esa sensata reflexión salió de la boca mellada de Jacinta Concha-Espina, hija primogénita de un Conde, que un día nació tiburón y dilucida sus disgustos a mordiscos. La última vez se llevó la oreja derecha de Melquiades Briceño, que en su segunda vida fue franciscano y ahora quiere pasar página.

La calle de mi ciudad escupe calor a cualquier hora pero nadie le hace caso. Todos seguimos mirando al frente al amparo de una sombra. La seguridad es un colchón de látex y el miedo un bañador de dos piezas. No somos más que la mirada de un ordenador en trance. O la luz desvanecida de una mentira descubierta. El reloj gira hacia su lado bueno y los tiburones no dejan de buscar cuerpos anónimos. Los locos siguen en su sitio, los cuerdos desaparecidos y los justos tratan de inventarse bajo la carpa de un circo. La vida tiene muchas estampas del color de las estrellas y, pese a todo, el otro día escuché la risa de los niños.

 

@butacondelgarci

Foto: Carmen Vela

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