La historia de “El frío anochecer de los espejos”, mi nueva novela

portadafrioTodos tenemos una historia guardada en los bolsillos.

Todos tenemos un Pepito Grillo interior que nos dice la verdad a la cara. A veces la verdad  se esconde debajo de la mesa y no queremos verla.

Yo utilizo el espejo para sacar el Pepito Grillo de mis personajes.

Buenos Aires, Medellín, Barcelona y Madrid… son los escenarios de mi novela.

Con Buenos Aires. Me apetecía mucho sacar en mi novela una ciudad que a me fascinó desde el minuto uno. Entre Buenos Aires y el que os escribe surgió un chispazo mágico que todavía perdura y eso que han pasado casi treinta años que pisé aquella bendita tierra argentina que siempre la hice mía.

Medellín es el único sitio que no conozco, pero sí lo hizo mi padre, que vivió varios años en Colombia y quedó fascinado por esa ciudad. También me inspiró una  novela del colombiano Fernando Vallejo, que se llama “La Virgen de los sicarios”, que me conmovió por su dureza y a la vez su ternura. Y por su descripción. Con Fernando Vallejo, las novelas no solo se sienten, también se huelen.

Barcelona también es una ciudad que tenía que estar en mi narración, que más que puente de plata, fue ave de paso en mi historia.

Y luego está Madrid, que es mi ciudad (aunque nací y vivo en Sevilla) y el centro de todas las historias.

Y mi historia es un compendio de vidas que, como jarrones chinos, cayeron al suelo y se hicieron mil pedazos. En algunas tuve la suerte de recomponerlas, en otras cayeron al mar y se fueron para siempre.

Dicen que es novela negra, pero yo no he querido vestirla de colores. Es una relación de vidas que se cruzan en el camino y muestran lo bueno del hombre pero también lo malo. Y esos sentimientos se los dejo al lector para que se quede con el personaje que más le guste.

 

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