Carta a un político cualquiera

Querido político: Aquí me tienes, como siempre, esperando. Ya sé que no sabes mi nombre y mi historia te resulta tan indiferente y lejana que un policía en Alaska podría conocer mejor mi historia. Pero soy de aquí, del mismo país que habitas y gobiernas, aunque tú no sepas que respiro.

Nosotros, los ciudadanos sin nombre, aquellos que siempre se encuentran al raso donde los vientos del paro azotan, aguardamos en esta cola que nunca finaliza esperando una buena noticia que jamás llega.

Nosotros, esa ciudadanía que respira en los silencios, sufrimos la marea negra de una Sanidad que hiere, luchamos contra los gigantes de la intolerancia y los arcabuceros de la especulación, esos que nos emboscan con una sonrisa sucia y un disparo en la frente.

Los ciudadanos que no tenemos rostro vagamos en la noche a plena luz del día con nuestros miedos bajo el brazo y nos encontramos solos en medio de una multitud de voces cuyas palabras derraman un vacío que contaminan el aire.

Te hablo a ti, político de mil rostros y manos de papel, a ti te digo que escondiste el corazón bajo la mesa, solo recuerdas al hombre que los espejos olvidaron y la sombra vaga de tus padres. A ti te hablo, político de colores dispersos y realidades muertas, que mis manos se vaciaron y la verdad existe. Esa verdad que mata ahora es un lugar infame, donde la vanidad gobierna y los favores se cobran.

La verdad es territorio hostil que tú escondes pero has de saber, político de cualquier lado, que esa verdad duerme pero nunca muere y un día saldrá. Ese día estaré esperando y muchos como yo te mirarán a la cara. Si yo no puedo, allí estarán mis hijos y los hijos de la gente de mi calle que nunca olvidan.

@butacondelgarci

Foto: Carmen Vela

Ediciones El Butacon - carta

 

No hay comentarios.

Agregar comentario