Huid de los aventadores del miedo

“Muchos no creen en nada, pero temen a todo”, dijo el poeta alemán Friedrich Hebbel, que murió hace casi dos siglos pero apuesto a que lanzó su último suspiro en dirección sur. En esta parte de la Europa más castigada, el miedo brota como grano de trigo, sale de las aceras, cuando la duda le abre las puertas a la ignorancia y los mediocres levantan murallas para resistir al asedio de los justos. Los aventadores del miedo son los que quieren que nada cambie, que el cielo siga gris y el sol quede encerrado para la gente sencilla.

España se encuentra de nuevo delante de las puertas de un gran cambio y los gobernantes de la Gran Casa se muestran decididos a poner alambres espinados, cerrojos y trampas vietnamitas. Dicen los truhanes que más allá del territorio que ellos defienden, el mar no existe y un océano de penurias engullirá a los españolitos que alcen la voz o traten de salir de un orden que nos estrangula.

Los corazones llenos de miedo son corazones carentes de esperanza, corazones que buscan un clavo ardiendo. La duda es la hermana maléfica que nada como un pez en el abismo y dispara oscuridad desde las sombras. Los aventadores del miedo reinan en el caos, ellos compran voluntades y manejan la mentira.

Queda mes y medio para llegar al mar azul que todos soñamos, pero el gobierno y los que se manejan en el poder desde hace cuarenta años ya guerrean el territorio. ¿De qué tienen miedo? ¿De los que piden trabajo, justicia y libertad? ¿De los que quieren que España cambie el rumbo y pruebe nuevas fórmulas? ¿Miedo a que la verdad se ponga de parte de la gente? Tened cuidado, ciudadanos de bien, que nadie os engañe. Mañana puede ser un buen día. El sol está esperando.

@butacondelgarci518

Foto: Carmen Vela

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